Desde pequeña sentí una profunda curiosidad por comprender el mundo interior de las personas. Me preguntaba por qué actuamos como actuamos, qué nos hace sufrir y qué nos ayuda a sanar. Esa curiosidad me llevó a estudiar psicología, pero fue mi propio proceso personal el que realmente me enseñó lo que significa acompañar a alguien en su camino de autodescubrimiento.
A lo largo de los años he trabajado en diferentes contextos: centros de salud mental, consulta privada, escuelas y organizaciones. Cada experiencia me ha aportado una perspectiva única sobre el sufrimiento humano y las múltiples formas que tenemos de sanar. He aprendido que no existe una única manera de hacer terapia, sino que cada persona necesita un enfoque adaptado a su historia, sus recursos y su momento vital.
Creo firmemente que dentro de cada persona existe una sabiduría innata que, cuando se le da el espacio adecuado, encuentra el camino hacia el bienestar.
Mi formación en psicología integrativa me ha permitido incorporar diferentes herramientas y enfoques terapéuticos, siempre con una base humanista que pone a la persona en el centro. No trabajo desde los diagnósticos o las etiquetas, sino desde la comprensión profunda de tu experiencia única.
Fuera de la consulta, soy madre, amante de la naturaleza y practicante de mindfulness. Creo que la vida es un constante aprendizaje y que nuestras experiencias personales, cuando las integramos, nos hacen mejores profesionales y mejores personas.
